Código de Colores de Alerta I

Código de Colores de Alerta I

Por Cecilio Andrade

Antes de comentar este sencillo código, del Coronel Jeff Cooper les recuerdo, debo dejar claro varios puntos que suelen llevar a error a la hora de explicar o aplicar este código de colores.

No vamos por la vida, no podemos ir, pensando “ahora debo ir en color naranja, ahora paso a amarillo, ahora…”. La realidad es que este código de colores solo nos dice en qué situación se pone nuestra mente ella sola en cada escaneo que hacemos de nuestro entorno. No pienso en colores, pero si los uso a la hora de describir, explicar, o comentar donde estaba en cada serie de momentos dados. Ir pensando conscientemente en colores y sus cambios… ¿no creen que nos alejaría de observar el entorno? Considérenlo como lo que es, una definición grafica de la situación en la que nuestro cerebro se sitúa en cada momento dado.

Tenemos cuatro colores en este código:

  • Blanco, sin alerta, desprevenido.
  • Amarillo, una atención relajada, observando lo que resalta del entorno.
  • Naranja, alerta, detectamos una anomalía y aumentando y centrando nuestra atención y predisposición.
  • Rojo, ya no hay una simple alerta, hay acción, ya sea para prepararnos o para defendernos, actuamos.

El paso de cada transición no es tan simple como de uno a otro de forma ordenada, ni mucho menos. Veamos un par de ejemplos demostrativos:

  • Está en su casa, en zapatillas, recién duchado, con una copa de vino, mirando tranquilamente el televisor después de una tarde muy ajetreada, ¿condición? blanco obviamente. De repente escucha en el exterior, en la calle, la radio de un vehículo con una música estridente, sin pensar pasamos a condición amarilla. Al momento escucha un frenazo brusco y unos gritos extraños, decide levantarse y mirar por la ventana, y lo hace quizás en situación naranja. Aun no ha llegado a la ventana cuando escucha de nuevo unos golpes muy fuertes y seguidos, junto con un coro de voces. Posiblemente ya esté en condición rojo cuando mire por la ventana. Y entonces ve que solo son un grupo de adolescentes, ebrios sin duda, que han golpeado su vehículo y ahora están intentando enderezar el guardafangos para que no roce con el neumático. Todo esto entre los gritos ebrios de sus acompañantes. ¿Bajará Ud. a naranja? Seguramente. Y seguirá en esa condición hasta que los vehículos se alejen y Ud. regrese a su sofá, televisión y copa de vino. Entonces se mantendrá un tiempo su estatus en amarillo, hasta que poco a poco se relaje y alcance de nuevo el blanco.

Veamos el mismo caso con unas pequeñas modificaciones.

  • De nuevo está en su casa, en zapatillas, recién duchado, con una copa de vino, mirando tranquilamente el televisor después de una tarde muy ajetreada, ¿condición? Blanco de nuevo obviamente. De repente un golpe fuerte revienta su puerta y ve entrar varios individuos con la cara tapada y armados. ¿En qué condición se sitúa de forma inmediata? Sin duda rojo, aunque este salto de status no es tan sencillo como parece al plasmarlo aquí, lo veremos en próximos trabajos.

Mismo entorno, distinta situación, ¿irreal? Júzguenlo. Ahora cada uno de Uds. puede jugar a plantearse situaciones de todo tipo, familiares, sociales, profesionales, otras, con este código de colores. Les ayudará mucho a mejorar su capacidad de reconocer y observar su entorno.

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